Jaime López

Investigación y Análisis

Herramientas: juicio y postura

30 de agosto de 2026

Elegir una herramienta no es una decisión neutral. Consciente o no, es una toma de postura frente al mundo en el que vivimos, que en este punto de la historia es el de la tecnología digital. Hay que reconocer que existe una tensión, sino una dominancia, entre el uso práctico de una herramienta, la construcción ideológica que la justifica y sus consecuencias para la vida. No es solo un mundo digital, sino también el discurso sobre la neutralidad de los artefactos tecnológicos, lo que se vuelve indispensable examinar.

Como ejemplo, en que lo que se refiere a computadoras me precio de ser cuidadoso de las herramientas que utilizo, aunque nunca me había sentido forzado a explicitar los "por qué" en la selección de cada una ellas. Para mi, la intuición y la práctica han sido suficientes para justificar su uso. Sin embargo, una declaración sobre los grandes modelos de lenguaje hecha por el creador de Linux, sistema operativo que he usado por años, me provocó una disonancia. Linus Tolvards sostiene que la "IA es solo una herramienta, al igual que otras herramientas que usamos" [1]. De inmediato, en mi mente salto una inquietante idea: Linux también puede ser considerado una herramienta, pero yo uso Linux porque no es una herramienta cualquiera, o bien porque no es solo una herramienta. Al reflexionar más, manteniendo el acuerdo de llamar a algo una herramienta, el aspecto crítico es que esta no es neutral. Cuando empecé a usar Linux fue porque era acorde con mis ideas acerca de la libertad en el uso del software, y gracias a esas características ha sido diferente lo que puedo hacer o no con una computadora.

La declaración de Tolvars es un ejemplo de cómo los artefactos de la tecnología son presentados generalmente como herramientas neutrales, sin ningún efecto: si ambas llevan al mismo producto, se puede intercambiar una con la otra. Es un argumento que ignora la interdependencia entre medios y fines. Pero para contraargumentar, la intuición y práctica no son suficientes para justificar la selección de una herramienta sobre otra, ya sea para mi uso personal o en la crítica de las que usan otros. En ese camino, un artículo [2] que leí esta mañana me parece útil para ir construyendo mis argumentos. Para la autora, Iris Meredith, cuando alguien hace una declaración como la de Tolvards, que es "solo una herramienta", significa que para esa persona la tecnología no tiene que ver con actitudes o ideologías, que puede ser separada de las personas que las están usando, que se usa con plena conciencia o que no influencia el tipo de cosas que probablemente serán hechas. Creencias que son falsas. El ejemplo citado por Meredith que más me impactó fue el de un arma, que hace que "las situaciones que normalmente podrían ser resolubles sin violencia se conviertan en tiroteos debido a la posibilidad que ofrece el arma". Meredith sostiene con firmeza que "nada es nunca solo una herramienta".

La reflexión es vital porque elegir herramientas no se reduce a las rutinas de trabajo; se extiende al mundo en que vivimos, el que sostenemos y estamos transformando. En una entrevista [3], la profesora Cecilia Rikap, quien trabaja la teoría de la dependencia digital, sostuvo que en el centro están (en referencia a las grandes corporaciones tecnológicas) "las propias empresas como actrices con agencia y capacidad de gobierno propia", junto con las grandes potencias, Estados Unidos y China, mientras que en la periferia están los países en desarrollo, Europa y otros países desarrollados, los usuarios, trabajadores e instituciones públicas globales y las empresas tecnológicas menores. Esa relación de dependencia de lo que trata es de la monopolización privada del conocimiento y del trabajo colectivo. Rikap asevera que "globalmente producimos el conocimiento que está detrás de esos algoritmos". Concierne también a la explotación de recursos naturales, como ocurre con la producción de la energía eléctrica y el uso del agua para el funcionamiento de los centros de datos.

Tengo que seguir por un camino escarpado para explicitar mis argumentos sobre la elección de herramientas, pero tengo claro que asumir su neutralidad además de ser un error lógico, es una renuncia a la crítica y a la agencia. Creer que dos herramientas son intercambiables porque conducen al mismo producto es ignorar que los medios alteran el fin. Las herramientas contienen una visión del mundo y no pueden ser separadas de las personas que las usan o del contexto de su creación. Su presencia altera las probabilidades de que ciertos hechos ocurran (y también las ausencias) y la intensidad de estos. Aceptar que las herramientas son asépticas es sumirse en una ilusión de control, invisibilizar las relaciones de poder y de dependencia que la tecnología sostiene, y desconocer la explotación humana y de los recursos que le subyace; es abdicar de la responsabilidad ética y de nuestro potencial transformador.

Referencias:

  1. Orland, K. Linus Torvalds to critics of AI coding in Linux: “Fork it. Or just walk away”. ArsTechnica (2026, Jul. 16).
  2. Meredith, I. There's no such thing as Just a Tool. deadSimpleTech (2026, Ago. 29).
  3. la diaria Radio. "Data centers are military bases on foreign soil": Cecilia Rikap. YouTube (2026, Ago. 26).

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